Por fin parece que se acaba 10 años de cachondeo lingüístico. Los jueces parece que a veces aciertan. Rompamos, pues, una lanza en su favor.
Ha salido una sentencia, ratificando otras de menor "rango", sobre la utilización de la lengua catalana en infantil y primaria. Y es que desde el 98 SÓLO se podía utilizar esta lengua. No daban opciones a que si yo, andaluz, por motivos de trabajo o por simple prurito anal (como los conductores de una entrada anterior que hice) me tenía que ir a Cataluña, mi hijo o hija (según el parto de mi señora) tenía que aprender en catalán. Y es que vaya lío iba a hacerse la criatura, si al llamarlo le dicen "escolta teu" en vez del "kiyo, pisha" de por aquí.
Ahora deben inclir nuevamente una casilla en la solicitud, por si deseo que le enseñen en castellano.
A ver si pudiera ser que también ocurriese eso en secundaria y universidades, aunque ahí ya son más mayorcitos. Yo, al menos, a esa edad ya sabía utilizar "metáforas floridas" (como diría el señor Spock de Star Trek), y hoy en día las cosas han avanzado una barbaridad (que le pregunten a Pandora, si no, sobre sus alumnos de la última sustitución).
Esto empieza a ser multiculturalidad.