Pocos me rebatirían el argumento siguiente: si en una temporada de frío no abrigo a mis hijos, es más que probable que terminen resfriados, con pulmonía o vaya usted a saber. Es lógico, por tanto, pensar que si no cuido bien de mis hijos les terminaré por causar una enfermedad física. Curiosamente pocos se percatan de que ocurre lo mismo respecto a la enfermedad mental.
Antes de continuar, debo decir que esta entrada no pretende culpabilizar a nadie. Se trata de intentar hacer ver que si hemos decidido aumentar la especie dejando descendencia, es responsabilidad nuestra sacarla adelante y no pensar que eso de educar es cosa de otros, que a mí me basta con poner un plato de comida por delante y comprar bonitos zapatos. Y también de saber que no toda enfermedad mental depende de lo que hagamos (como no todo cáncer de pulmón depende del tabaco).
Una vez presentado el tema, os voy a hablar de un trastorno mental no especificado en ningún libro: El "Síndrome de la ausencia de dos tortas a tiempo".
Existen dos manuales de diagnóstico psicopatológico muy utilizados: la CIE-10 (manual de la Organización Mundial de la Salud) y el DSM-IV (manual de la Asociación Americana de Psiquiatría). En ellos se describen todos los trastornos mentales conocidos y dan unas pautas y criterios de selección para encuadrar y etiquetar cada tipo de trastorno, es decir, emitir un diagnóstico médico de la enfermedad o trastorno. Usaré los criterios y definiciones del DSM-IV, pues este manual tiene referencias para equipararlos a los de la CIE-10.
Pues según este manual, existen una serie de trastornos que se denominan "TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD". Voy a centrar mi atención en dos de ellos:
El TRASTORNO ANTISOCIAL DE LA PERSONALIDAD, que se define como un patrón de conducta de desprecio y violación de los derechos de los demás (saltándose las normas legales y de moralidad socialmente impuestas)
y el TRASTORNO LÍMITE DE LA PERSONALIDAD, que viene definido por un patrón de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y de una notable impulsividad (o sea, que no pueden esperar a obtener las cosas, no saben relacionarse, etc..).
En la sociedad actual, fijaos qué patrones estamos premiando:
- Los "quiero esto y ya" (hay que dárselo al nene, no sea que me pille un trauma).
- He suspendido (vamos a darle dos patadas a la maestra, que mi niño no puede suspender porque es muy listo).
- Hago lo que me da la gana (que hay que educar en la libertad).
- Digo lo que me da la gana (que hay libertad de expresión).
- Quiero ser como la gente guay (gente que sale en televisión dando voces, gritando e insultando, que le aplauden por haber estado en prisión por estafar, robar, pegar...).
- Yo tengo mis derechos (pero qué prontito olvidamos los deberes).
- Lo hago porque puedo (sin importarme un bledo los demás, que estamos en una sociedad competitiva).
- Largo etc... (que seguro que se os ocurren ciento más).
Y a esto me refiero. Si sentamos estas bases en la educación de los menores, podéis comprobar fácilmente que estamos educando insanamente y creando "enfermos" (que pienso que la mayoría no lo son, de ahí mi referencia a lo del "síndrome de la ausencia..."). Y ahora viene lo interesante: como también somos una sociedad que echamos balones fuera, dejamos "claro" que la educación es para la Escuela, y si mi hijo no hay quien lo aguante, porque un tortazo en el culo antes de tocar un enchufe lo traumatizaría, es que es un enfermo, y entonces es la Sanidad la que se debe encargar.
¿Y yo como padre o madre? No, no... nada... que yo tengo mis derechos.

Otro apaluso para Forges.


Al ver la foto del nuevo y flamante presidente de EEUU, me ha venido a la mente una imagen, una historia... la de alguien muy poderoso, en el cual se depositan muchas esperanzas, el elegido que traerá el equilibrio a un universo (mundo) en plena crisis, en el que las fuerzas ocultas tienden sus brazos para en épocas convulsas alzarse con el poder.
Una batalla en la que el joven se entera de sus raices y en la que le es amputada su mano...
Una mano que nuevamente implantada le recordará...